India, el Norte

30 Marzo, 2008 | La Ruta

Un gran país lleno de contrastes y… vacas.

Una auténtica maravilla, un país místico y espiritual, a veces duro, a veces pesado, pero sin duda alguna incomparable.

Pensaba cruzar India en un par de meses, finalmente estaré 6, lo que dura mi visado.

La ruta por la India comenzó en Gorakpur, lugar al que llegué en un bus abarrotado desde la frontera del Nepal mientras sufría por mi mochila que de nuevo iba en el techo, lugar donde iban subiendo nuevos pasajeros.

En el mismo Gorakpur tomé un tren que me llevaría a Varanasi. Una de las ciudades más fascinantes que jamás he visto, algo único y realmente especial para quien viaja con una cámara de fotos como compañera de rutina.

En Varanasi tuve mucha suerte, en la estación de Gorakpur mientras esperaba mi tren me crucé con un chico con pinta de ser de mis tierras, le solté un “hasta luego”, se me quedó mirando y no me contestó por lo que pensé que no era de mis tierras. Al cabo de un rato se acercó y con cara de sorpresa me preguntó: “Hey, ¿me has dicho hasta luego?” “¡Sí claro!” “¿De dónde eres?” “De Barcelona.” “¡Yo también!”

Tomamos juntos un tren nocturno y por un eurito y medio al día, pasé un par de semanas en una casa con una familia y un grupo de catalanes que van a la India para aprender a tocar el sitar, un instrumento típico de esta tierra. ¡Teníamos la casa ocupada con música, un jamón y pan con tomate! A los pocos días, al grupo se apuntó Tanja, mi amiga Alemana que cruzó conmigo Tíbet y trepamos por los Himalayas.

Varanasi

Varanasi

Impactante para todo el que llega “fresco” desde su lugar de origen mas “civilizado”, lo de civilizado a veces lo dudo… porque en repetidas ocasiones, la India, Varanasi y su gente son más civilizados que muchos otros lugares con calles limpias y gentes perfumadas pero cargadas de complejos, envidias y tonterías varias. Aquí todo el mundo acepta su vida sin pensar continuamente en la de los demás.

Además, aquí me he paseado a mis anchas con la cámara y no me han robado, posiblemente algo más arriesgado… en mi país natal.

Varanasi es surrealista como buena parte de este país. Un lugar donde conviven sin problemas pero de modo algo caótico, hombres, mujeres, bohemios, monos, perros, ratas, rickshaws, tuc-tucs (taxis) y cientos de vacas que convierten sus calles en un campo de minas.

De todos modos, es impresionante. Tras varios días de adaptación a este nuevo medio de vida, te cautiva, al menos a mí me ocurrió como a muchos otros que he tenido la suerte de conocer.

Varanasi no es una ciudad de paso, no es un lugar donde estar un par de días, debes de quedarte allí, familiarizarte con sus gentes tomando chai en la calle, conocer sus rincones y participar en sus rituales. Entonces, conocerás de verdad Varanasi y ya puedes decir que has ido a la India.

Eso si, si eres tirando a “delicado”, de los que se tapan la nariz… entonces mejor no vayas, o sí, ve y cambia el chip porque la vida está llena de mierdas de color de rosa más asquerosas que la de una vaca y te darás cuenta de lo bien que vives.

cows

¿Cómo describir “surrealista”?

Un día cualquiera, en una de mis habituales sentadas para tomar el chai de 3 rupias en un puesto callejero, pude ver en la misma escena lo siguiente:

Un toro montando una vaca, la vaca no quería por lo que sus carreras y embestidas provocaban cierto caos entre los transeúntes.

Un mono robando una manzana en un puesto de verduras.

Dos perros en plena pelea. Una rata haciendo equilibrios en los cables eléctricos.

Un pobre hombre, con lepra y sin piernas arrastrándose por el suelo con una especie de patinete para pedir unas rupias.

Al mismo tiempo, otra vaca que intentaba llevarse unas verduras de otro puesto mientras la vendedora la asustaba con un palo a la vez que sostenía una vieja balanza con un par de naranjas.

Y al fondo de la escena, un policía con un viejo fusil y una comitiva dirigiéndose al gath con un difunto, mientras cantaban y sonreían.

Todo esto en tan solo unos instantes.

Me quedé mirando al paisano que me hacía el chai y nos sonreímos mutuamente como si yo le estuviera diciendo… “No veas, ¿no?”… y el me contestaba con un “Killo, ¡es lo que hay! ¡Bienvenido a la India!”

Todo esto lo acepto, incluso llegaría a decir que tras pasar unas semanas por aquí me gusta verlo porque es lo que hay, pero lo que si repudio y critico de un país como la India, un país con el potencial para hacer misiles transoceánicos, supersónicos, mega-galácticos y churripitufláuticos… es que todavía haya gente muriendo literalmente por sus calles.

Durante estos meses he visto escenas realmente duras y extremas, algo que te quita el sueño y te hace sentir realmente afortunado.

Pues bien, tras estos días en Varanasi, donde celebré el fin de año a bordo de una pequeña barcaza en el Ganges, me fui a Agra.

En Agra, tras pagar 750 rupias, pude entrar a ver el Taj Mahal. Toda una maravilla aunque no me impresionó como realmente creía.

Taj

En Agra y principalmente en los alrededores del templo, los indios se ganan su fama de pesados con los turistas, acabas harto de ellos, cada pocos segundos te vienen con las mismas preguntas, todo por conseguir unas rupias. Es aquí donde llegas a odiar la India pero al final de acostumbras, no hay mas remedio. El bajar de un bus o un tren y tener que sortear a 50 que vienen a ofrecerte taxi y hotel es un estrés. De todas formas lo mejor es bajar la cabeza, cruzar lo más rápidamente posible mientras vas diciendo “no, thanks”. Una vez sales del caos es cuando ya puedes negociar el taxi, seguro que uno de los 50 es más insistente que los otros y te sigue durante varios minutos. El error es pararse ante tal muchedumbre, poner cara de susto y decir la palabra “taxi”… ¿cuál de los 50 se lleva el cliente?

Tras un par de días en Agra (más que suficientes) me fui a Orchaa, un pequeño pueblo al sur de Agra muy aconsejable. Infinidad de templos y mucho más tranquilo, tan solo hay una calle principal y el resto es campo abierto.

De Agra tomé un tren de 35 interminables horas para darme el capricho de unos días de playa en Goa, un poco de descanso, unas fotos del carnaval y de allí a Delhi.

En Goa me reencontré con Cabesa (Gadea) y Tanja, nos dimos un buen hartón de sol y playa y algún pescadito que otro.

Sobre Goa ya os hablaré en el siguiente artículo que tratará sobre el sur de la India.

Delhi

En Delhi, el bullicio y el ambiente de mochileros con bajo presupuesto se mueven por el Main Basar, lugar excelente para quedarse ya que a pocos metros tienes una de las principales estaciones de tren. En las estaciones hay que estar atento, intentarán timarte diciendo que no venden billetes ya que se ha trasladado la oficina para extranjeros, es una farsa, están compinchados para llevarte a una oficina y venderte un paquete. La oficina para turistas está en la primera planta de la estación y es muy sencillo el comprar billetes.

Otro timo habitual es si llegas a Delhi en avión, el taxista te llevará a una agencia con la excusa que antes de ir a tu hotel debes confirmarlo, la llamada al hotel es falsa y te intentarán vender otro paquete. Ponte serio y firme si te ocurre esto y no te cortes, si se pone pesado le pegas dos gritos, entonces te sonríen, te sueltan un “ok, ok” y aquí no pasa nada.

En Delhi recogí a Bárbara, mi media naranja y compañera para las próximas semanas, también llegó Libita, y Gadea tomó nuevos rumbos hacia el este del globo con destino final Argentina, lugar donde espero llegar un día u otro para compartir un buen asado y poder recordar los grandes momentos que hemos compartido durante estos meses.

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Desde Delhi tomé un tren hacia el norte del país, concretamente a Haridwar (110 rupias sentado), de Haridwar a Rishikesh, tren 5 rupias, aunque en tuc-tuc llegas por unas 35 rupias. En Rishikesh es aconsejable quedarse en Lashman Jaula, una de las mecas del yoga.

En esta zona es aconsejable presenciar la ceremonia del amanecer y la puesta de sol en el Ganges, es impresionante pero debo advertir que es algo duro si lo haces en Haridwar, es aquí donde verás la pobreza más extrema y la gente más desgraciada. Especialmente durante el ritual del amanecer, pobres, mendigos y enfermos se acercarán hacia ti para pedirte unas rupias, no puedes evitar que se balanceen sobre ti sin poder hacer nada por ellos.

Tras unos días por el norte comenzamos la ruta por los pueblos de la región del Rajhastan. Posiblemente la India más bella y mística, recorrer ciudades como Jhaipur, Pushkar, Jodhpur, Jaisalmer y Udaipur es indispensable. Si tienes tiempo te aconsejo ir de Pushkar a Podhpur en camello, son 5 días por unos 40 euros.

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Sobre Rajasthan y la etapa en camello entre Pushkar y Jodpur debo decir que es de lo mejor que he hecho en India, es donde realmente te encuentras y compartes horas con gente realmente auténtica y maravillosa, son gentes que viven de modo completamente rural, viven en pequeñas casas, muchas veces hechas de barro y paja. Te ven llegar, sale toda la familia a saludarte al pasar y todos desean que pares, que entres en sus casas y que compartas con ellos un chai, un chai que es tan simple como el coger a la cabra o la vaca, ordeñarla y ala, chai-chai en marcha. De nuevo se da el caso de que el que tiene menos es el que más te da.

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Si vas con tiempo te aconsejo esta experiencia, eso sí, duermes al raso y cada día comes más o menos lo mismo y acabas con los riñones destrozados. El precio ronda las 4.000 rupias para dos personas durante 5 días de viaje.

De Rajhastan a Bombay, la ciudad mas grande de la India y no tan idílica como nos la cantaba la Ana Torroja con su Hawai Bombay.

Para terminar, una serie de puntos negativos en India. Además de la miseria, pobreza y gentes malviviendo por las calles con distintas enfermedades, he de decir que si eres mujer y sobre todo si vas sola, te sentirás observada y acosada en muchos lugares. Consejo: vístete con ropas locales, utiliza pañuelo y pasa completamente de ellos, si se ponen realmente bordes les pegas cuatro gritos, entonces se ríen y te sueltan el “ok, ok”. Otro aspecto que te hace aborrecer en algunos momentos este bello país es el cachondeo que se llevan con los precios de las cosas, es un regateo continuo. Al final de adaptas.

Fotografía

Creo que en la India he hecho algo especial, “India, faces & places” (India, caras y lugares), podéis verlo en la sección de Portfolio y álbums. Es un resumen de rostros y lugares, un trabajo de varias semanas por todos estos lugares, con ello y como siempre, espero que os ayuden a comprender todas estas palabras.

Creo que la India es un país que para conocerlo más a fondo, hay que pasar varios días en cada lugar, tiempo indispensable para conocer sus calles, rincones y gentes. Sin ánimo de “fantasmeo” ya que es la realidad; durante los últimos años he estado en unos 30 países y jamás he pisado una tierra tan especial y fotogénica como ésta.

faces
places

Espero que tengáis unos minutos de tiempo para verlo, que os guste y que lo visitéis.

No dudéis en colgar en la zona de comentarios vuestras impresiones, me satisface muchísimo el ver vuestra forma de ver lo que hago.

Detalles y consejos.

En India puedes volar por el interior del país de forma económica, los vuelos suelen costar unas 3.000 rupias (60 euros) y éstas son las principales compañías para hacerlo:

www.flykingfisher.com (recomendada)
www.goindigo.in
www.goair.in
www.airdeccan.net
www.spicejet.com

Trenes

Casi todo el país está conectado por tren. Hay 3 tipos de clases, SEAT
(asiento) aconsejable para trayectos cortos, Sleeper 3AC y 2AC. Para comprar billetes en la estación hay que saber el número de tren y es algo complicado, puedes acudir a las agencias que cargan una comisión de unas 50/100 rupias (1 o 2 euros).

Bus

Hay infinidad de autobuses, precarios pero funcionan, aconsejable para trayectos cortos. Moverse en bus es fácil y muy económico, siempre hay un paisano que grita el nombre de la ciudad desde su puerta. Pregunta el precio antes de subir a la gente que lo espera, es posible que en algún caso intenten cobrarte de más.

De todas formas, si tienes tiempo, aunque es algo caótico y viajas con algunos inofensivos ratones… os aconsejo hacer uso del tren. Si tienes poco tiempo, vuela, pero reserva con suficiente tiempo de antelación para conseguir un buen precio. No te vayas de la India sin subir a un tren.

En las principales ciudades muévete por las zonas de mercados, allí tienes infinidad de hoteles y guest houses por unas 200 a 500 rupias (4 a 10 euros).

La comida es excelente aunque hay que pedir que sea poco picante… Vivir en la India de forma correcta te puede costar unas 300–1.000 rupias al día (6 a 20 euros).

Toda esta ruta por el norte se puede hacer en un mes sin problemas.

Un abrazo a todos y en especial a toda la gente que se ha cruzado conmigo durante estos meses.

Dedicado a Gadea, Barbara, Libita y en especial a Nuria
Namaste

north india map

6 Responses to “India, el Norte”

  1. Enrique Said on Marzo 30th, 2008

    Killooooo!!!!!

    Alucino un poco cada vez que leo tus relatos.
    Nosotros salimos en cuatro semanas hacia Vietnam.

    Un abrazo.

  2. Joan Said on Marzo 30th, 2008

    Que arte paisanooooo! killo, recuerda que Vietnam por lo visto es un poco full… y se ve que si te rebotas te meten en al olla para hacer chup chup… :)
    cuidate y buen viaje!!

  3. Maria Said on Abril 8th, 2008

    Joanet!!!!! Que bien se te ve por esos mundos!!! que bien! me encanta lo de la caca rosa de nosotros y la de las vacas en india, y lo del toro que coge a la vaca delante de todos y lo del mono y la manzana y lo de que has estado en Tibet, y en Mongolia y …seguiré viendo mundo a través de tus ojos mientras no sea verano y si actualizo mi vida y me da por comprarme un ordenador y tener internet, te pasaré mis fotos de Cuba y si no has estado te la recomiendo. Tambien iba con mochila pero con maquina fotos de esas de las de antes…rollo carrete y tal….y que bien que te dediques a esto y que me debes ya unas cuantas cervezas y que por favor! SIGUE CONTANDO COSAS!!!! aishhhhh

  4. Joan Said on Abril 10th, 2008

    Hola Maria!

    veo que las cosas te van bien, me alegra leerte por aqui, hasta hoy no he podido encontrar un sitio para conectarme en condiciones..

    todo bien como ves, recorriendo un poco de tierra y disfrutando que son dos dias..

    fotos de Cuba? pasé unos días en la Havana en el 2001, ya sabes tiempos aquellos… tenia una reunion en Miami y con Markitos nos fuimos a Jamaica y despues unos días por la Havana y una isla que no recuerdo si era cayo largo o cayo coco.. de todas formas también fuí con camara y carrete y se me fastidiaron las diapos… jrrrr.. bueno.. que me enrrollo..

    cuidate ok? te veo!

    chau!

  5. teresa Said on Julio 7th, 2008

    hola te habla una compi de tu ultimo fin de año, en el ganges con la tortilla y el jamon, ahh y la cervecita, la sevillana q se marco unos bailecitos, espero q ya recuerdes, nada felicitarte por tu pagina, me alegro de q terminaras bien tu viaje y comentarte q tenemos en proyecto montar una escuelita en varanasi, posiblemente en el ultimo ghat, y bueno q los aires del mundo nos vuelvan a cruzar… besos

  6. Joan Said on Julio 7th, 2008

    Hola Teresa!
    que buena tortilla de papa eh!!

    claro que me acuerdo de ti, si no recuerdo mal la andaluza resalá

    que bien que montéis una escuela por Varanasi, porfavor tenerme al corriente igual vengo el próximo año para visitaros

    una abrazo

    j

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